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Perfume

Perfumes de imitación vs. contratipo

Sois muchos los que a diario nos planteáis la pregunta: ¿Cual es la diferencia entre los perfumes de imitación y los de contratipo?. Vamos intentar resolver esta cuestión de una manera sencilla y entendible porque consideramos de vital importancia dejar los conceptos lo más claro posible.

Un contratipo trata de ser equivalente tanto en materias primas como en porcentajes y evidentemente en similitud de fragancia. Para dar finalmente con una fragancia “redonda”, tal y como se conoce en la jerga de este mundillo, el proceso pasa por desglosar el original, como si de un rompecabezas se tratara, y extraer los porcentajes de cada una de las materias primas. Se trata de un trabajo complicado y laborioso, no olvidemos que puede haber perfumes que integran más de 50 componentes, en muy diversas cantidades. Con los perfumes de imitación el proceso es bien diferente. Al intentar copiarlo, las material primas pierden protagonismo e importancia. El objetivo final es imitar para que la fragancia sea consonante. El proceso consiste en detectar las notas principales y componerlo para que sea parecido, pero nunca es equivalente.

Los contratipos de perfume son esencias en consonancia olfativa con nuestros perfumes favoritos. Para su realización Además podemos encontrar una amplísima variedad, tanto en mujer y hombre, como en los conocidos como unisex. Las diferencias entre los perfumes de equivalencia y los originales están determinadas fundamentalmente por los frascos y el embalaje, la publicidad y el marketing que los rodea y las propias reglas del mercado.

Acercándonos a un perfume por primera vez

Cuando pulverizamos un perfume lo primero que apreciamos son las primeras notas, (las más pequeñas) que al rato se evaporan para dar paso a las medias. Son notas más pesadas, conocidas como ‘notas de corazón’. Y finalmente a los 15-20 minutos aparecen las notas de base, que en realidad no las hemos dejado de oler desde el principio, pero evaporadas las anteriores son las que perduran. Las que conocemos vulgarmente como ‘olores más pegajosos’. Es en ese momento cuando sabremos el verdadero comportamiento de una fragancia en nuestra piel. Afortunadamente, y para no tener que rociarnos con varios perfumes diferentes en un corto espacio de tiempo contamos con los secantes o “mouillettes”, esas tiritas de carton que nos ayudan a conocer la fragancia. Aunque también es importante tener en cuenta que cada pH desarrolla la fragancia de una forma distinta, por eso el olor puede cambiar de una persona a otra.

El resultado: una fragancia equivalente a la original, siendo realmente difícil distinguir una de otra, pero a un precio mucho más competitivo. El gran timo, que por desgracia se practica, y está muy penado y perseguido, es rellenar botellas y venderlas como originales, ese tipo de perfumes de imitación son lo único peligroso y denunciable.

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